Tuesday, 20 May 2014

Reflecciones de mi intelectual infancia.

Recuerdo que cuando era pequeno siempre senti una profunda curiosidad por todo aquello que eran libros, letras, palabras, escritura. Recuerdo que lo que ahora llamo “Mundo Editorial”, era una dimensión que despertaba mis mas recónditas inquietudes infantiles como explorador de lo literario. ¡Y es extraño! Si tomo en consideración el hecho de que en mi familia no existe ningún literario o estudioso empírico de este arte. A la que si vi leer muchas veces fue a mi mama; y debo resaltar su gran poder de voluntad porque ella aprendio a leer y escribir después que cumplio los treinta anos. Pues, entonces, debo suponer que ese gusanito de leer ella me lo heredo. ¡Y sin que se percatara de eso!

Mis juegos infantiles nada tenían que ver con carros, pelotas y bates, futbol ni ningún otro juego que usualmente juegan los varoncitos. Mi juego predilecto era ser el Maestro. Ese era el juego mas apasionante y divertido que existiera para mi. Era como una experiencia orgásmica simular que yo era el maestro; y me pasaba dos o tres horas ensenando a unos alumnos que, por supuesto, no existían, sino solo en la profundidad mi de imaginación. A veces hasta ni comia por jugar a ser el maestro.

Mi primer pizarrón, que me lo hizo mi mama, consistía en una plana de zing plana y cuadrada; pintada con pintura de aceite color negro. ¡Todavia lo recuerdo tan vívidamente! Alli yo escribia, y escribia los temas que ensañaba a mis supuestos alumnos. Yo me sentía tan orgulloso de mi lata-pizarron porque todo lo que allí escribia se apreciaba tan blanquito en mi negra pizarra.


Todo eso me sirvió de mucho porque ese fue el inicio de mi amor por la enseñanza y escitura. Como también fue lo que contribuyo a desarrollar mi imaginación e inspiración para escribir; y mas aun, eso desarrollo la bonita ortografía que hoy poseo y la gran capacidad de redactar con la que cuento, y la que he ido optimizando a través de todos estos anos.

¡Que bonito es decir esto! ¡Pero ahora que hago este recuento fragmentario de mi intelectual infancia, he corroborado que muy bien se que en el fondo yo soy, básicamente, un escritor, y también se que pasara los últimos anos de mi vida escribiendo, en español y ahora en ingles también.

Yo pienso que escribir es, en si misma, o por lo menos en mi caso particular, una experiencia  organica. Donde todos los sentidos se activan para motorizar cada palabra u oración que se plasma en un papel. Parecieran que las letras cobran vida propia; dejando secuelas que, en la mayoría de las veces, son trascendental e imperecederas.

Escribir es como penetrar en un largo e interminable túnel; pero no oscuro, sino lleno de magia contagiante y adictiva. Momento en que solo importan le inspiración y todo aquello que uno desea pueda ser escrito para que, posteriormente, pueda ser leído.


Yo muchísimas veces me he introducido en ese túnel. Aunque confieso que en oportunidades lamento no contar con todo el tiempo necesario que se requeire para escribir. Pero he de decir que siento una constante necesidad física, emocional y espiritual de llevar mis ideas y pensamientos a un papel. Es decir; penetrar en ese túnel y pasarme días enteros, meses o anos escribiendo y dando mensajes que ayuden a engrandecer y solidificar, no solo la intelectualidad de los que leen sino también la calidad humana y el crecimiento personal que todos deberíamos poseer, ¡y que tanta falta hace! Escribir para que lean y leer para crecer. ¡Esa es parte de mi misión, parate de mi objetivo! Y lo continuare haciendo hasta el dia que me muera, en español y en ingles.



Marlon/Marlife


1 comment:

  1. Todos tenemos pensamientos negativos y positivos, lo importante es resaltar los positivo que sucede alrededor, es esa luz en el túnel que todos tenemos, esto es una manera de construir a ese canal en medio del túnel, donde la vida te lo retribuye de alguna manera para llenarnos de buenos sentimientos y pensamientos.

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